Escuchar música con auriculares a un volumen alto durante mucho tiempo provoca problemas de audición y cambios patológicos en los oídos. Además, los auriculares favorecen la proliferación de bacterias.
El ruido constante por encima de 85 dB provoca daños en los tímpanos y trastornos auditivos. Para los niños, el volumen máximo permitido sin daños para la salud es de 70 dB.
